¿Por qué nos los comemos?
Se merecen una vida mucho más larga que minutos. Deberían vivir años acomodados detrás de los escaparates de las pastelerías. Es más, deberían ser inmortales. A veces mirarlos puede llegar a resultar más placentero que comerlos...




Te aseguro que verlos no es tan placentero como comerlos pero a veces si es verdad que algunos parecen deliciosos a la vista y a la hora de probarlos puff! te decepcionan. Pero aún así prefiero saborearlo!! ñam ñam! :) deliciosas fotos!
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